

Hay historias que regresan porque nunca dejaron de pertenecernos. Mitos que atraviesan los siglos, voces que se resisten al olvido y música que, lejos de permanecer inmóvil, cambia con cada nueva mirada. Volver a ellas no es un gesto de nostalgia, sino un acto consciente de revisión para comprender que el patrimonio cultural no es una herencia cerrada, sino una conversación con el legado del mundo que continúa escribiendo nuestro destino.
La temporada 2026–2027 de Almaclara invita al público a recorrer ese territorio donde el pasado y el presente se encuentran. Desde la armonía del universo hasta el renacer de Perséfone; desde la espiritualidad de la Navidad y la intensidad de la Pasión hasta la fuerza transformadora del amor o la revisión de uno de los grandes mitos de la ópera, cada concierto propone una nueva forma de escuchar aquello que creíamos conocer.
Pero toda historia depende también de quién la cuenta. Durante demasiado tiempo, muchas creadoras quedaron relegadas a los márgenes de un relato escrito casi exclusivamente por hombres. Esta temporada reivindica esas voces no excepciones o notas al pie de color violeta, sino como protagonistas de pleno derecho de la historia de la música. Marianne von Martínez, Louise Héritte-Viardot o Édith Piaf no regresan para ocupar un espacio simbólico, lo hacen porque su música posee la belleza, la profundidad y la fuerza necesarias para dialogar entre iguales con Beethoven, Brahms, Falla o Mozart.
Porque quizá ése sea nuestro eterno retorno: descubrir que las grandes obras nunca dejan de transformarse cuando la perspectiva cambia a los ojos —y los oídos— de quienes las contemplan. Y entender así que todo legado permanece vivo únicamente cuando es capaz de abrirse a las voces que durante siglos esperaron su turno para ser escuchadas.
Beatriz González Calderón
Directora Artística de Almaclara








